
La noche
Pesar de anticuados recuerdos
y humano que sin más momentos
se embarca en la soledad
estando
desierto, sin más: contento
abrigo de pocas pieles
que bregan por no enfriar
abierta
de crudos rojizos cuentos
inamovible sentimiento
enfermo y surreal
llena
sus ojos de firmamento
fugaz brillo que hieres
paciencia de semental
de penas
de muros y de lamentos
se engendran como estivales
calores y mariposas, más
mi andar
de fieltro, tejido
de angustias, fornido
sin más que no respirar.
La noche, estando abierta, llena de penas mi andar.

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